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Etimologías creativas




Los chinos (del cabello)



Sobre todo entre la marinería de los puertos del Pacífico como San Blas y Acapulco, en el México colonial no era raro que los asiáticos se ayuntaran con esclavas negras (lo contrario, esclavos negros con asiáticas, era más bien inusual por la sencilla razón de que no había marineras). Los asiáticos provenían en su mayor parte de Filipinas (como la famosa Nao de China y probablemente la china poblana, Catarina de San Juan), pero por tener los ojos rasgados eran considerados chinos sin más.

Los descendientes de esas uniones eran también llamados chinos, sacaran el cabello lacio del padre o el ensortijado (en forma de sortija o anillo) de la madre. Luego se le nombró así al cabello rizado, con independencia del grupo étnico del poseedor. Y así continuó la palabra, adjetivando al pelo, como sinónimo sustantivo del mismo o aludiendo, por sinécdoque, a su poseedor. El término se extiende a la piel ("del miedo se le puso la piel chinita") y a los frijoles refritos. 

(La verdad la verdad, como en el caso de muchísimas palabras –gordo, perro, México, jarocho, tapatío– no se sabe bien a bien de dónde procede el llamarle chino al cabello. El origen y evolución de las palabras (y el habla y el lenguaje) son tan apasionantes como las matemáticas o la biología.

La teoría más aceptada pasa, en la época de la Colonia, por el altiplano andino (Argentina, Bolivia, Chile y Perú) donde se originó el quechua o quichua. En el Diccionario quichua a castellano de Ángel Herbas Sandoval (1988) se dan dos definiciones de china: “Hembra, femenino (para plantas y animales)”, y “Criada, fámula, doméstica”. Son similares a las que aparecen en el Vocabulario de la lengua general de todo el Perú llamada lengua quichua o del inca, de fray Diego González de Holguín (1608).

A mediados del siglo XX, Joan Corominas, en su Diccionario crítico etimológico de la lengua castellana añade que la palabra se usaba ya en el siglo XVI como sinónimo de “mujer india o mestiza” y “mujer del bajo pueblo”, y dice que la palabra se extendió a América Central, México y Cuba con diferentes significados.

Chino y china se convirtieron en términos genéricos para servidumbre, compuesta muchas veces por afrodescendientes, de característico cabello rizado. En el rígido sistema de castas de la Nueva España, la descendencia de mulatos e indígenas eran los "chinos", destinados a ser parte de la servidumbre de las casas importantes.)  ©

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